Friday, December 17, 2010

INSURRECCION


Créeme, veme, quiero que lo entiendas
No hay a donde correr, es tiempo de resolverlo
Y no huir como cobarde
Confía en mí, entiéndeme y no te doblegues.
El agua es ya muy alta y no salimos de esta pecera
Si hay destinos más elevados, no hay razón de permanecer hundidos
Enséñame, escúchame, te llevaré conmigo
Sin dejar de enfrentarnos a una lucha por restablecernos.
No hace falta encerrarnos en la ignominia.
Ni restituirnos como conspiradores contra la verdad.
La razón a veces es nublada por el pesado prisma de la ambigüedad y el ser objetivo se convierte en una religión cada día más perseguida por la inquisición y la intolerancia
Es simple entendimiento que el dolor se anteponga como antagonista de la nobleza de espíritu, y que la codicia no sea más que un indicador inequívoco de la ignorancia.
Sígueme, hay que trepar.
Salir de ésta miasma de fatalidad construida por otros, construida para otros.
Que no seamos tú y yo quienes morimos al intentar.
Que no nos recuerden como un engrane más de una maquinaria a punto de quebrarse.
Que no caigamos aplastados por un puente de podridas estructuras
Que no nos quedemos aquí.

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